Un extracto de “Cocinar alimentos de soya para una Menopausia Positiva”
Los fitoestrógenos en la soya están estructurados de manera parecida a los estrógenos humanos, pero muy débiles comparados con los que estrógenos que son producidos en el cuerpo. Ellos se unen con los receptores de estrógenos en el cuerpo humano. Se cree que los fitoestrógenos protegen contra el cáncer de seno y próstata, dos cánceres que dependen de hormonas. Las Isoflavinas, encontradas en la soya, son solo un tipo de hormona fito (o planta) o esterol. Hay muchos otros tipos que se encuentran en diferentes plantas comestibles.
Los alimentos de soya han sido estudiados de manera exhaustiva y ahora es fácil saber cuanta isoflavina hay en una porción de alimento de soya o en otro. Una cucharada sopera de semilla de lino tiene una cantidad similar de isoflavina que una porción de alimentos de soya. El boniato o ñame silvestre está lleno de isoflavinas y se utiliza como una fuente natural en productos terapéuticos de progesterona y estrógenos, aunque no es igual que el boniato o ñame que compramos en la tienda.
Las isoflavinas se parecen a los estrógenos animales (o humanos en este caso) lo suficiente como para ser aceptados por las células receptoras de estrógenos y unirse débilmente a la membrana de la superficie de la célula. Los receptores de los estrógenos pueden compararse a “pequeñas estaciones de cambio”, “candados”o “estaciones de embarque” en las células. Joanna Dwyer y sus colegas en el Centro Médico de Nueva Inglaterra y la Universidad Tufts desarrollaron un artículo en la Revista de la Asociación Dietética Americana en julio de 1994, donde plantean que los receptores de estrógenos de mujeres pre-menopáusicas están ocupados y que los estrógenos más débiles de plantas deben competir por estos lugares y ser absorbidos. En cambio, en mujeres que han pasado ya la menopausia, cuya producción propia de estrógenos disminuye cerca del 60%, existe una mayor oportunidad para que los estrógenos de las plantas sean “anclados”, lo que puede aumentar la cantidad de estrógenos disponibles para ellas.
Probablemente el estrógeno más importante en el frijol de soya sea el genistein. Se considera como un poderoso anti cancerígeno y se encuentra en grandes cantidades en frijoles de soya enteros (incluyendo en los frijoles de soya asado o en “nueces de soya”), proteína de soya texturizada, harina de soya, leche de soya, tofu y productos de tofu, y tempeh.
El Daidzein, otro estrógeno encontrado generosamente en el frijol de soya y los alimentos de soya están bajo intenso estudio por su potencial contra el cáncer y sus cualidades constructoras de huesos. El daidzen, como el genistein, es transformado por una bacteria intestinal en una sustancia que compite con el estrógeno humano. A pesar de que otros alimentos contienen fitoesterols, ningún otro alimento común contiene estos dos poderosos fitoestrógenos. Además, ha sido comprobado en estudios en humanos que la isoflavina en la alimentación es absorbida en el flujo sanguíneo-- en un estudio en el que voluntarios ingirieron 40 gramos de proteína de soya texturizada diariamente por solo cinco días, los niveles de isoflavina en su orina (lo que implica su presencia en el flujo sanguíneo) aumentó mil veces en comparación con los niveles registrados antes del estudio.
De hecho, en un estudio realizado en 1993, una mujer viviendo en un ambiente controlado por dos meses tuvo un promedio de aumento de dos y medio días en la duración del lapso entre períodos menstruales cuando consumió soya, lo que testifica el poderoso efecto que los fitoestrógenos pueden tener en el cuerpo de la mujer.
Este tipo de evidencia ha llevado a algunos científicos a preguntarse si el ingerir grandes cantidades de soya puede disminuir la fertilidad, pero la mayoría de las autoridades médicas, incluyendo al Dr. Mark Messina, autor de autor de El simple Frijol de Soya y tu Salud, señala que las mujeres de origen chino y japonés no tienen problemas en sus niveles de fertilidad, a pesar de su alto consumo de soya. El Dr.Kenneth Setchell, profesor de Pediatría en el Hospital Infantil del Centro Médico en Cincinnati dice que aunque la soya extiende la separación entre ciclos, ésta no evita la ovulación y no impide la existencia de un ciclo menstrual normal.
El Boro, es un rastro de elemento que es necesario para nuestra salud y del que se necesita muy poquito que ayuda a activar tanto la vitamina D como el estrógeno. Se encuentra en buena cantidad en plantas alimenticias, como el frijol de soya, pero no se encuentra en proteínas animales. Un estudio fue conducido en 1986 por el Dr. Forrest Nielsen, director del Centro de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura en Grand Forks, Dakota del Norte, en mujeres post-menopausia de edades entre 48 y 82 años. La utilización de Boro suplementario redujo de manera importante la eliminación de calcio y magnesio en la orina y también ELEVÓ los niveles de un estrógeno llamado estradiol-17 beta, una hormona femenina, y TESTOSTERONA (un predecesor del estradiol-17 beta), una hormona predominantemente masculina que las mujeres producen en menor cantidad, pero que aumenta la energía y la libido. (La testosterona se receta ahora con frecuencia en pequeñas cantidades en mujeres post-menopausia que han perdido el deseo sexual). Un complemento de Boro no es recomendado -debe ser fácil ingerir suficiente de este apenas rastro de mineral en una dieta basada en vegetales que contenga mucha soya.
Uno de los factores que fomentó el interés de los investigadores de cáncer hace algunos años fue la notable diferencia entre los niveles de mortandad para cáncer de seno y de próstata en Occidente (Norte América y Europa) en comparación con los países Asiáticos, como China, Japón, República de Corea y Tailandia. ¡En Occidente, sus posibilidades de morir por cáncer de seno o de próstata pueden ser diez o veinte veces más altas que si viviera en uno de esos países asiáticos! (En Japón, el promedio de consumo diario de soya es de 29.5 gr. mientras que en Estados Unidos es insignificante. La tasa de muerte por cáncer de seno en Japón es de 6 por 100,000 personas, mientras que en Estados Unidos es de 22.4 por 100,000. La tasa de muerte por cáncer de próstata en Japón es de 3.5 por 100,000, y en los Estados Unidos es de 15.7).
Gracias a Bryanna Clark Grogan por el extracto de su libro.Ahora, ¿está preocupado acerca de las hormonas? ¡La soya puede ayudarlo! Un estudio publicado en mayo de 2000 en la publicación del Colegio Americano de Cardiología descubrió que los fitoestrógenos (químicos naturales encontrados en las plantas) dan a la mujer muchos beneficios como los que recibe de la terapia de sustito de hormonas (HRT) sin aumentar el riesgo de cáncer de seno o de útero. Además de auxiliar en los bochornos y otros síntomas de la menopausia, la investigación ha demostrado que los fitoestrógenos pueden prevenir el cáncer de seno, enfermedades del corazón y osteoporosis (una enfermedad degenerativa de los huesos). Los fitoestrógenos se encuentran en los frijoles de soya, en las semillas de lino, en cohosh negro, alfalfa y otras plantas.
La cantidad promedio recomendada de soya para un mujer y ayudarla a prevenir el cáncer de seno es 35 gramos al día -el promedio que consumen las mujeres asiáticas al día. 60 gramos es la cantidad máxima de soya que se ha utilizado en pruebas médicasrelacionadas con pacientes con cáncer de seno. Entre los productos ricos en fitoestrógenos están la leche de soya, el tofu, las nueces de soya asadas, polvos proteínicos de soya, y tempeh. No todos los productos de soya contienen fitoestrógenos (también llamada isoflavina).
Es de su mayor interés el incluir soya en su dieta, y ¿que más fácil manera que con una bebida de soya que pueda beber sola, o combinada con fruta y yogurt para hacer una malteada de soya? ¿Porqué preocuparse por pagar dólares por un cuarto de galón, cuando podría pagar centavos con su Máquina Automática para hacer Leche de Soya SoyQuick?
